El artista de la valla
Los primeros rayos de sol se filtran entre las nubes, acarician los tejados y tiñen de tonalidades rojizas las fachadas de las casas de Kyjov. La luz se cuela por los resquicios de los ventanales deteriorados del viejo taller y repta por muros desconchados, lienzos de otra época apilados en las paredes, muebles que acumulan el polvo de medio siglo y un suelo cubierto por fotografías y cartones arrojados hace años. La claridad atraviesa las fisuras de las puertas e ilumina su rostro cuarteado, su barba, sus canas enmarañadas, su piel ennegrecida y sus ropas remendadas. La luz continúa su camino a través de los huecos y se detiene en el cuarto oscuro. Un octogenario Miroslav desentumece los músculos agarrotados por el frío, la humedad de la noche y la artrosis. Le duele la cabeza y el estómago. Le cuesta enfocar. Las encías le arden. Se mueve con torpeza por su mugriento salón sujetando un lienzo cuya imagen se oculta bajo capas y capas de polvo. Coge una esponja ennegrecida. La humedece...